No tengo refugio. Mis hombros y mi espalda están indefensos. En
cualquier momento me sucede algo terrible y yo estoy al descampado. Mi alma está
en cueros, despellejada. El corazón ya casi no late de puro miedo. Mi espíritu
quizás dónde anda pero en mí no está, eso lo siento. Sola y a la deriva. Tirito
de angustia, no puedo dejar de temblar. Y estoy instalada en una oficina en
donde se supone debo ser normal y trabajar. Como que me pregunto hasta cuándo.
Tendré alguna vez la valentía de cerrar todo y tirarme a la línea? O se
apiadará ese que llaman Dios y me permitirá cesar este calvario?
Aquí ha escrito alguien que nunca se asomó a la vida, envuelta en su camisa de fuerza: el miedo... Y ya en el final, atreviéndose
viernes, 3 de noviembre de 2017
miércoles, 25 de octubre de 2017
EL IMPASIBLE ODIO
A veces pienso que mi hijo es un ser sin entrañas. Pontifica
sobre su excelente vida y hace trizas la mía. O no tiene entrañas o su odio
hacia mí está exacerbadísimo. Quisiera estar ya inmune a sus palabras y no
puedo. Cada vez que me escribe hay más y más odio. ¿qué hacer para que este
dolor no me taladre el alma cada vez? No leerlo. Creo que será lo mejor.
viernes, 20 de octubre de 2017
Gracias!
Acabo de contar a un amigo nuevo el origen paterno de mi hijo. Me
dice ‘debe haber sido muy fuerte la atracción por ese hombre’. Y no. En
absoluto. No tengo claro aún qué pasó, y creo que nunca lo comprenderé. Fue
-para mí, no sé para él- una especie de acto predicho, predestinado, casi
‘obligado’. No tuve manera de evitarlo. Como que ‘debía pasar’, sin
escapatoria. Soy sincera conmigo y con el mundo cuando digo esto.
Imagino y a
veces constato que el mundo no me cree, obviamente pensarán que soy una ‘cara
de raja’.
Pero hay detalles que ni siquiera vale la pena contar, que
corroboran mi impresión, de principio a fin (aclaro que del fin de aquella
época solamente).
Luego vino lo de siempre, mujer sola con el hijo, hombre que
se lava las manos.
Esperé ansiosa la reacción de mi amigo nuevo, son tantos los abandonos y desprecios que cada vez es terror de una nueva pérdida. Fue bien gracias a dios, comprendió,
calló y aceptó. Es lo único que se puede hacer en estos casos si no es dar
media vuelta y largarse. Gracias amigo nuevo por aceptar a la amiga con sus
errores, sus aciertos y desaciertos. Gracias
viernes, 13 de octubre de 2017
Y seguir con la cantinela
Que nada me resulta que todos me olvidan que no existo para
los demás
Y eso que por estos días mi ánimo ha mejorado un poco
gracias a los remedios
Pero es la vida la esquiva, la que no me quiere dar
Yo no sé qué habrá sido lo tan malo que hice para tener
este castigo
Soledad soledad y más soledad
Es un sino de mierda que me tiene marcada a fuego: a ésta
no le den ni pelota
Y así es. Muy de cuando en vez alguien por lástima me
dirige la palabra
Pero en general el silencio es el reino en el que vivo las
24 horas del día
Y ahora enferma de no sé qué pero con síntomas muy
desagradables, pero aún
Menos pelota me dan si no sirvo para nada
Mi mundo se desintegró hace tanto tiempo y sin embargo sigo
vagando fantasma por él
No entiendo esta lógica cruel
Yo debería haber muerto hace al menos dos años en los que
ya ni el polvo de mi mundo quedó
Pero no es así la regla
La idea es pásalo mal y más y más mal
Hasta que no tengas entrañas que rasguñar
Pa mí que algunos mundos los dirige el malo (por no
nombrarlo)
martes, 3 de octubre de 2017
Des-confianza
Si hay algo que me ha cargado
siempre es la desconfianza.
No me gusta, la encuentro ladina,
mal pensada…
y resulta que ahora yo… estoy
empezando a sentirla.
Después de unos cuantos desengaños
pareciera inevitable.
Y no me gusta. Siento que me cierro
más puertas aún.
Y eso ya es casi imposible pues no
queda ya más qué cerrar.
Nuevos horizontes se muestran y de
pronto paf!, a la primera de cambio asoma la desconfianza y todo me cambia y no
puedo seguir el hilo de como venía y me pongo paranoica (creo) y no creo en lo
que me están diciendo, me pongo retraída, antipática y no lo puedo evitar.
Es que no quiero volver a meterme en
problemas. Ya he tenido suficiente.
Y así es como me cierro puertas que
quizá tenían algo bonito que mostrar.
Quién fuera adivina!!
miércoles, 27 de septiembre de 2017
El Circo
Por qué si hace tanto tiempo que me olvidaron sigo aún
aquí, en el desván de las cosas viejas e inservibles? Por què y para qué? Me parece una pésima broma del destino. Tener que
seguir viva cuando ya no valgo un pepino. Enferma, triste… inservible como trapecista vieja. Y sin
embargo prohíben morirse. Matarme confieso que me da miedo, soy una cobarde.
Pero por qué no me muero? Para qué seguir aquí, así ???
Sola, sin nadie que me necesite, absolutamente nadie. Creo
que ni yo misma me necesito. Para qué. Para marcar rutina. Todos los días lo
mismo, de la casa al trabajo y viceversa. A veces al supermercado, a veces a la
farmacia (para qué tanto remedio si me siento igual de mal? Los médicos son
unos payasos que se creen dios. A lo mejor dios también es un payaso y esto es
todo un circo de mala muerte y de pésimo gusto, como todos los circos.
Sentada en la galería de la carpa -sola- veo desfilar
contorsionistas, mentirosos, ladrones, asesinos, sicarios, la escoria del mundo
circo. Y sentada ahí -sola- debo mamarme toda esa basura, por televisión o en
vivo y en directo.
Hastío y plenas ganas de morir y desaparecer de una
buena vez!!
jueves, 14 de septiembre de 2017
Quedar afuera
No es que me cierren las puertas. Es que ya
no tengo puertas que golpear. Y ellos no me recordarán y si lo hacen espantarán
pronto el recuerdo para espantar las culpas y no me invitarán porque soy un
cacho. Mujer sola, deprimida, ufff, mal. A quién le va a gustar hacer de buen
samaritano cuando lo que corresponde es olvidar las propias cuitas? Y se vienen
los 4 días en que celebrarán, comerán asados y empanadas, tomarán vinos y
otros. Y yo deberé soportar los olores a sus comidas públicas y sus ruidosas
cuecas. Y no estaré en ningún lugar de ésos. Mismo que en navidad y año nuevo.
Sola. Ahí tratando de no zozobrar, equilibrando mis nervios y mis penas,
esperando que pasen pronto los días, durmiendo a ojos apretados, obligándome. No
hay puertas.
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