Luego de un largo y profundo letargo me ha llegado una extraña y dolorosa lucidez. Me doy plena cuenta de mi larga, inútil y vacía vida.
Sé claramente todo lo que hice mal y lo que no hice. Sé que
construí una vida a punta de errores, que trastabillé peldaño por peldaño.
Me doy cuenta de los daños que provoqué, esos que intuía
pero rehuía. Tomo nota de lo mal que viví. De lo absurdo de mi paso por esta
tierra.
Y me entristezco profundamente al mirar de frente tanto
error. Dolor y necesidad de terminar ya. De salir de este mundo al que no
aporté.
De irme de este doloroso estar vacío y sinsentido. Porque
siento y sé que para mí ya es demasiado tarde. No hay posibilidad de enmienda,
sólo partir.
Sólo partir rápido, frustrada y fracasada. Y soñando con
la posibilidad de otra vida, de una nueva oportunidad.