viernes, 18 de agosto de 2017

Miedo


Dicen que el miedo es cosa viva. Y es verdad. Yo he sido siempre miedosa. He superado gran parte de ello, pero hay situaciones que simplemente no dan para otro sentimiento. Hace meses estoy siendo amenazada por un psicópata. Primero se fijó en mí como su objeto de redención pero alternando con episodios de violencia dado que es alcohólico y drogadicto. Y producto de sus adicciones, esquizoide.
Hice los respectivos pedidos de auxilio a la justicia (varias veces, sin resultados). Ni la PDI, ni carabineros, ni la fiscalía ni los tribunales me dieron boleto. Ninguna respuesta. Ningún protegerme y dejarme a buen recaudo.
Hoy sigo viviendo la misma situación de amenazas e intimidación. El psicópata en cuestión ha violado ya mi intimidad en varias ocasiones, incluso entró a mi casa sin que yo estuviera y robó mis especies en venganza. No tiene miramientos ni límites.
Bueno, mañana 19 de agosto es su cumpleaños y se le puso en la cabeza que lo pasará conmigo aquí en mi casa porque yo soy el amor de su vida y bla bla bla. Y si no acepto caerán sobre mí las penas del infierno. Me destripará en la calle para que todos vean correr mi sangre, me quemará viva, hará en mi rostro 6 tajos, destruirá mi casa por completo, y más y más y más.
Yo mientras tanto continúo viviendo mi día a día como si nada estuviera pasando, voy a mi trabajo, voy a las compras, hago como que vivo.
Pero ya no puedo más hacerme la lesa que no pasa nada. Sí pasa! Estoy en peligro de muerte violenta. Ayer el médico me dio una licencia por mi estado de nervios como cuerdas de violín que aunque trate de hacerme la valiente ya la situación me ha sobrepasado por completo desde hace mucho rato. Y no encuentro salida. Me siento atrapada en las garras de este loco sin límites. Y sola. Soy sola y no tengo redes de contención ni de ayuda.

Gracias a dios una amiga me acogerá en su casa esta noche, pero después no sé qué pasará. Dios o alguien se apiade y ‘aparte de mí este cáliz de vino tinto de sangre’

viernes, 4 de agosto de 2017

Algo más que impresiones?

Tengo hoy alguna seguridad mayor de lo que en principio eran impresiones solamente. Hoy hay un paso más hacia la certeza. Por dios que me ha costado. Es tan difícil observarse. Cómo me doy vuelta del revés como un calcetín? Pero de a poquito se va logrando. Un día una lucecita, muchos después otra pequeña lucecita y se juntan para alumbrar un poquito más.
Al principio, cuando me daba un poco cuenta, me enojaba que no me dijeran. Hoy los entiendo. Un poco por cariño, otro poco por ser polite, otro por el ego… es normal, es natural. Los que dicen caen mal y causan dolor. Pero eso es cultural. Es shileno. No debería. Las cosas se dicen -por amor. Para el mejor estar del otro, de mi amigo. Pero bueh. No todos pueden, no todos quieren.
Mis quejas. Finalmente puedo asegurarlo. Al principio y por mucho y doloroso tiempo me devanaba los sesos intentando comprender sus razones. Por qué el alejamiento si no les hice nada? Qué les hice? Silencio. No hay respuestas, no hay pistas. Algunos últimamente me han ayudado a acercarme a la comprensión. Hoy, gracias a eso y a que mi mente se ha mateado buscando, lo sé y es un alivio. “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Ahora sé. Hoy comprendo y comienzo a aceptar. Hoy quizá hay una luz nueva. No puedo aùn calificarla. Ni es necesario. Pero es otra. Viene desde otro lugar de mi universo. Puedo empezar a aceptar. Y no seguir sintiéndome sola en una isla de incomprensión absoluta. Ahora puedo ponerme un poquito (sólo un poquito porque no soy shilena) en sus zapatos.
Y quizá, sólo quizá, desde aquí, desde este exacto punto de inflexión, de luz, de darme cuenta, puede que empiece un gran salto. Debo sí cuidarme de las trampas. Uuuyy. Son terribles. Siempre las tienen a mano. Están en su adn. Si no quiero soltar prenda, de alguna manera logran hacerme pisar el palito. Y como soy tontona ingenua caigo. Y empiezo con la retahíla y ya no me para nadie. Porque son reales, no son quejas inventadas, suceden en mi realidad. Y sus egos se inflan, orgullosos de su triunfo. Son buenos. Son personas que ganarán su pedacito de cielo. Aguantan, son estoicos, oyen las quejas como si verdaderamente les interesaran, mientras piensan hacia adentro hasta cuándo dios! Que se calle de una vez.
Y finalmente cae la gota que rebalsa sus vasos y se van. Para siempre jamás. Se cansaron. Y es normal. 

sábado, 29 de julio de 2017

En busca del diagnòstico desconocido


Ahora la novedad es que quizá sea Trastorno de personalidad evitativo. He pasado por bipolar, por depresiòn endógena, por depresión mayor, por doble depresión… en fin. Esto de ahora no deja de hacerme sentido porque siendo el problema de base, generalmente se cae en depresiòn. No se sabe porquè se produce ni còmo se cura, a lo mejor  psicoterapia, a lo mejor una ayuda con antidepresivos.
Y mientras tanto yo hecha polvo, esperando que encuentren algo que me sirva. Me importa un comino el còmo se llame. Sòlo quiero sentirme bien. Y en vez de eso me siento cada dìa peor. Cada dìa un nuevo maldito síntoma sumándose a la ya interminable lista.
Con razón las personas me evitan. Al final  mi trastorno evitativo pareciera ser contagioso. Mientras evito, màs me evitan.   
Mi alma està siempre asustada de todo y de todos. Por eso lo de evitativo. Se supone que en algún momento hubo un daño venido del exterior y eso causa la conducta evitativa. Màs mejor no nos acerquemos porque nos puede ir mal. Entonces, si no se tiene la absoluta certeza de que un otro no te hará daño, te mantienes alejada, asustada y a la defensiva como leona herida…
Y tanto que necesito personas!! Poquitas pero valiosas. Y se han retirado, cansadas ya de aguantar mis quejas… Què pena para mì. Què descanso para ellos.
Si sólo los dos que quedaban no se hubieran ido, las cosas serìan menos tristes. Pero què hacer! Derechos son derechos. Y en la elección de amistades, inalienables.

Por evitativa no màs me pasò. 

domingo, 16 de julio de 2017

Al principio fue el verbo


Cuántas letras necesito para dar vuelta esta hoja de vida? cuántas palabras calmarán mis ansias cuántas letras expiarán mis culpas cuántas frases llenarán mi vacío con qué conjuros de letras abriré esta cárcel abominable…
Cuál será la combinación secreta de las palabras que tendrán la magia para terminar de una vez esta vida?
Mis dedos habitualmente calman mi dolor y van vaciando letra a letra los sinsabores que vivo día a día. Conjurando como pueden el dolor que se acumula en montañas cada anochecer vencida una vez más, cada amanecer sin expectativas, cada hora lenta y ociosa en mi corazón adolorido.
Sin embargo hay ocasiones en que ni siquiera mis manos tienen el valor de vomitar en negras letras el negro no-vivir que me acecha día a día, interminablemente voraz.
En el principio era el verbo ¿qué quiere decir? Que con las palabras se forma la materia? Qué palabras he usado en mi vida? negativas, tristes, opacas. Qué construyo con ellas? Penas, tristeza, opacidad.
Qué es primero? El huevo o la gallina? Qué palabras positivas y bellas puedo escribir si no me suceden cosas positivas ni bellas.
Y el silencio? Con qué letras se escriben el silencio y la nada? Hay acaso algún código oculto para describir la soledad? Ésa que muerde las entrañas y te invade hasta los tuétanos. Con qué palabras se da guerra a esta infame compañera llamada soledad?
Y a los ataques arteros e infundados, a la provocación, a la amenaza, a la intimidación, a los insultos, a las guarrerías, con qué piadosas palabras se les puede desvanecer? O habrá que devolver pan por pan y usar la misma moneda?

A ratos siento que ni siquiera las letras, mi refugio habitual, son capaces de contener tanto dolor. Es un río sucio y barroso que arrastra mis penas, mis letras, mis sentires, revolcándolos en triste e inútil mazmorra destinada a una muerte poco digna, a un final incierto y sin luz.

viernes, 7 de julio de 2017

Al mal tiempo, peor cara

El tiempo no es mi aliado. Demora y demora en pasar. Lento como tortuga. Como si quisiera burlarse de mí. Cada mañana es un peso añadido a mi espíritu. No quiero levantarme. No quiero estar viva. No quiero moverme ni pensar ni sentir. Los días son eternos en este sin sentido. No hay seres humanos en este mi desierto. No hay calor, no hay sonidos. Todo es quieto como muerto. La única lamentablemente viva soy yo.
Las gentes amorosas me dan consejos. Y yo agradezco y trato de tomarlos, que salga, que haga ejercicios, que converse, que me una a algún grupo de algo…

Pfff. No imaginan mi repudio y mi terror a estar con gente.
Me compré una bici estática, la miro y la miro y la miro…
Si salgo a caminar por mi barrio, fijo que me asaltan..

Lo que yo quiero es compañía, alguien cercano. Sentir una humanidad distinta de la mía. Pero no estar entre el grupo. Le temo. Me aterra. Me causa ataque de pánico.

Estoy bien muerta ya. No sé para qué sigo acá. De puro cobarde no más.


Converso con gente en los chats pero la virtualidad sólo calma la soledad por un rato. Llega el momento en que hay que mirar, oler, sentir… y entonces vuelve el desencanto y la frustración.

domingo, 2 de julio de 2017

Que Sea lo que Dios Quiera

Desde hace meses soy maltratada vía correo electrónico. Antes también era teléfono y mensajes de texto. Y antes fue  física. Tirones, jarro de agua en la cara, remezones, gritos, policía...
Insultos, descalificaciones, amenazas, groserías, vulgaridades. Y lo acepto y lo leo con el predicamento de que no me hace mal porque viene de un enfermo mental.
Pero creo que en el fondo mi espíritu sí se siente dañado por tanta escoria.

Voy a dejar de leer esta basura que enloda mi alma aunque yo lo niegue. Voy a poner en spam todo este horror. Y que Sea lo que Dios Quiera.

viernes, 30 de junio de 2017

Cansancio...

Cuando yo estaba viva jamás imaginé que un día sería invisible. Jamás. Sin embargo hoy compruebo minuto a minuto que lo soy. Nadie me habla. Eso indica que nadie me ve, creo yo. A no ser que me vean y no tengan nada que decirme. En todo caso es difícil esta situación.
Me canso de no sentir mi carne tocada por un otro, de que mis ojos no encuentren otro par de ellos, de que mis oídos no reciban palabra alguna. Hasta el gusto he perdido. Al comer lo hago sin gracia pues no siento los sabores.

Es realmente triste y vano vivir así. Lo he dicho ya mil veces, pero el que manda no escucha ni lee mis mensajes nada de tácitos sino absolutamente explícitos. Creo que cualquier día me aburro de esperar y corto por las mías. Medios no faltan …