viernes, 26 de mayo de 2017

Odio, Adicciones y Locura

 
Conozco ese mundo del revés y del derecho. Tres hombres (mi hermano, mi hijo y una pareja) he conocido en esa triste realidad. Los tres me han amado y luego odiado con locura asesina. Con delirios persecutorios hacia mí.
Sintetizo sus argumentos (muy parecidos entre unos y otros) en que soy la peor criatura sobre la tierra y merezco por lo tanto grandes castigos (las llamas del infierno son poco para mí).
No me causan victimización sus palabras. Sólo dolor. Por ellos y por mí. Creo que no pueden ser felices estando repleta su alma de tanto odio. Hay dolor mío por mí y compasión hacia ellos.
Sospecho que son seres infelices, almas atribuladas. Cómo van a ser felices envueltos en esa energía tan oscura hacia mí (y muy probablemente hacia otros también, no creo que les baste un solo objetivo a odiar).
Bueno, mi hermano no. Él ya se fue de mi vida y supongo que me olvidó. 
Pero en estos otros dos está plenamente vigente su odiosidad. Están tan fuera de la realidad, tan descentrados, tan mirando sólo su ombligo. Se quedaron en una adolescencia rebelde que ya no les viene estando viejotes. No hay posibilidad de entendimiento, salvo que decidieran sanarse. Porque sólo de ellos depende. Nadie puede hacer nada por ellos. 
Yo a mi supuesta pareja -gracias a dios a miles de kilómetros distancia- lo animo a sanarse con palabras de amor. No lo cuestiono con discriminación. Más bien lo invito amorosamente a encontrar el camino de la sanación. Ojalá pueda lograrlo, aunque a estas alturas de su vida no parece muy probable.
Y a mi adorado hijo, sólo se lo puedo encomendar a Dios...

domingo, 21 de mayo de 2017

Así habló Satanás (o Satanasa, no lo sé)


A PESAR DE TODO...
Un 5 de Diciembre de 2013 a las 9:00 horas, a 20 días de acaecida la muerte de mi madre, más o menos así inició mi único hijo (yo madre soltera) una larga carta dirigida a mí, vía email:

"… , y mientras estoy hablándole [a su mujer], algo habló por mi, como otra persona, y le dije involuntariamente "mas encima me anda dando vueltas algo muy fuerte hace unos días", le dije que no le podía contar por lo brigido, ella apeló a nuestra conexión (que aunque estemos mal, sigue estando) y mi voz salió como de otro lado... le dije: 
tengo desde siempre un recuerdo en mi cabeza, recurrente, que viene y se va como un fantasma que no deja ser visto ni analizado, sólo pasa frente a mi y puedo seguir mi vida, y se que no es un sueño ni nada inventado, es una imagen desprovista de calificativos o cuestionamientos, casi abstracta. cuando tenía como 5 años y vivíamos en la casa del pino grande, un día estaba con mi mamá y le pedí que se bajara los calzones, ella lo hizo y acerqué mi pene a su vagina". 

y PAF! todo lo que había obviado toda mi vida cayó sobre mí como un yunque. me hice mierda. abusaste sexualmente de mí, tu único hijo. yo no estoy loco, pero si inmensamente dañado (no creo que te imagines cuanto). he crecido torcido, y mi relación contigo es torcida, por lo mismo. se que intentarás hacerme creer que me lo invento. ¿le crees a la xxxxxx, cierto?, bueno, yo me creo a mí mismo y sé que no lo he inventado, esto está en mi cabeza desde siempre.

yo no estoy bien lo imaginarás, y tengo que moverme de la mejor manera para sanarme y no volverme loco, por lo tanto, te voy a EXIGIR algunas cosas para cuidarme a mi mismo y no irme definitivamente a la mierda y volverme loco o morirme:

- NO INTENTES HACERME CREER QUE ESTOY LOCO, PORQUE MAS DAÑO ME HARÁS. NO HE INVENTADO ESTO. ESTO PASÓ Y ES TAN REAL COMO PARA TENERME ASÍ DE MAL…
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Y esto sigue de mal en peor, hasta hoy.
¿Se puede después de algo así -y a lo que ha ido sumando falacia sobre falacia, calumnia sobre calumnia a través de este horriblemente largo tiempo, gritándolo a todos los vientos- seguir siendo una persona normal?
¿Se puede seguir manteniendo el corazón limpio de amor hacia el ser que cuidó y protegió con amor y cuidados?
A un ser que acogió al demonio en su vida y se volvió contra su madre, la única persona que lo amó con respeto y amor indiscutible?
¿Me puede alguien decir cómo sigo adelante??
¿Puedo seguir viva o sigo zombie en vida como hasta hoy?
¿Hay salida a mi dolor inconmensurable?

¿Podré un día antes de morir aliviar esta pena que mata mi alma día a día?

viernes, 19 de mayo de 2017

Amiga Jetta


A veces creo que soy jetta y por eso las personas se alejan de mí. Porque si no soy pesada, ni mala, ni desagradable a la vista ¿qué entonces hace que nunca haya tenido amigo(a)s más que circunstanciales? En verdad amigo uno solo -nominal también-. Estoy segura que si alguien le preguntara a él si soy su amiga, me negaría instantáneamente.
Amigas… de niña, mi prima. Claro que ella tenía otro montón de amigas propias y yo ninguna. Luego, preadolescente, una amiga que -creo ahora con la distancia de los años- me soportaba apenas por no aburrirse, pero cariño no me tenía.
Porque a mi parecer la amistad involucra cariño sí o sí. Cómo se puede ser amigo de alguien sin quererlo? Por conveniencia. Y de eso yo sé poco o nada. Siempre me las he arreglado sola. No me atrevo a pedir ayudas. Cuando las he recibido -que es innegable- ha sido por iniciativa de la otra persona en un gesto dadivoso.
En la enseñanza media tuve una compañera de curso, -se llamaba Violeta- con ella creo que hicimos una bonita amistad, pero se desvaneció en el tiempo sin siquiera saber yo por qué.
En plena juventud tuve una amiga muy bonita, pero luego se puso de novia con uno de mis hermanos y hasta ahí llegó la amistad (ese hermano era el que más me odiaba). Mi hermano la abandonó y yo quedé fuera también. Dos -en distintas épocas- fueron amigas lindas. Y sucedió lo mismo: dos de mis hermanos (tengo siete por mala suerte) se involucraron con ellas en relaciones amorosas y luego las dejaron, con el consiguiente alejamiento de ellas también de mí.
De adulta joven una prima (otra) fue amiga cercana pero luego me traicionó vilmente. Después -ya madura- tuve una amiga de carácter un poco raro y tan dedicada a su familia que poco a poco ya no tuvo tiempo para mí; aún la veo muy a lo lejos. Y de ahí en adelante nada.
Respecto al amigo -único como ya dije-, me enamoré. No creo en la amistad hombre-mujer. Él comenzó un coqueteo, de ahí pasó a una relación más cercana en términos sexosensuales y yo tonta, me enamoré. Él jamás se sintió involucrado emocionalmente conmigo (y me lo dijo), yo sí. Durante años. Luego vino la edad, el cansancio, los problemas, los dolores, las tristezas, las frustraciones y él nunca estuvo conmigo. No hubo el apoyo que se espera de un amigo. Es una persona que se distancia durante meses y años, sin dar señales de vida. Sigo siendo su amiga -yo su amiga, él no mi amigo- sólo de penosa y abandonada que soy. Muchas veces me he preguntado por qué no cerrarle la puerta en las narices, pero luego aparece y mi absoluta soledad dispone por sí misma y le abre las puertas de mi casa y de mi corazón. Aunque hace ya varios años el enamoramiento pasó. 
Tuve algunos amantes entremedio -cosa impensada en mí, pero se dio. Esos amantes me sirvieron para calibrar mis emociones y darme cuenta que en realidad nunca lo amé. Porque no hubo reciprocidad. Sólo me aferraba a él como tabla de salvación. Pero era una tabla tan esquiva que tampoco me sirvió de mucho. No niego que me atrae. Me gusta verlo cuando llega y me ablando. Me gusta compartir con él aunque sea a ratos lejanos.
Hoy, desde hace un tiempo, entro a los sitios de relaciones pero nadie se interesa en mí, salvo para ofrecer sexo exprés, lo cual no es de mi agrado. Yo busco algo más pleno. Y si no se da, no me queda otra que morir sola tal como he vivido.

Y, esa es mi vida amistosa. Jetta o no, penosa.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mi Experiencia Novedosa... y Fallida

Es especial vivir en compañía. Yo que nunca viví una noche acompañada, me gustó la experiencia. Me sentí cómoda. Como si siempre hubiera estado en esta compañía. Sería por la soltura con que el otro se comportaba. Relajado, dueño de sí, normal, centrado en sí mismo y atento a mí a la vez. Los días también eran buenos. Regalitos, comidas en casa preparadas por él, chistes, largas conversaciones, un hombre colaborador, no especialmente amoroso pero sí presente. Sexual con simpatía y calidez. Muy activo y también respetuoso.
Demasiado introvertido, supe muy poco de él, de su vida anterior. Pero eso no me causó angustia. A su ritmo iba perfilándose. La pena fue que su adicción y su violencia pusieran punto final. También creo que escondía y mentía. Nunca pude tener certeza de quién era realmente.
Igual había cosas que me molestaban. Por ejemplo su insistente costumbre de no querer reconocer la existencia de mi vida pasada, mi entorno, mi hijo, mis nietos que ya no estaban conmigo pero estaban en mi corazón. Desconocía una y otra vez su existencia. Tampoco me escuchaba. Cada vez que yo quería hablar desviaba y me interrumpía con cualquier banalidad. La cosa era no escucharme, aunque fuera algo simple lo que yo quería decirle. Todo giraba en torno a él. Yo lo escuchaba con santa paciencia pero él no me devolvía con la misma moneda.
Algo muy patológico había en su conducta. No quería saber de mí por mí, por conversaciones e historias en primera persona mirándolo a los ojos. En vez de eso prefería espiar como un hacker en la web y hacerse un perfil personal, torcido, errado, lleno de defectos en mí.
Nunca entendí por qué decía amarme si el concepto que se había construido de mi era el peor. Una mala pécora, una p…, la peor de todas las mujeres que había conocido en su vida. Por qué entonces no me dejaba en paz en vez de acusarme y amenazarme día a día con las peores torturas, a juicio suyo muy merecidas por mi infinita maldad.
Nunca asumía una responsabilidad por un error. Era yo siempre la que resultaba culpable. Agotador. 
Realmente un ser extraño, especial. Algo tenía que me atraía. Pero le temía. No he convivido nunca con la violencia.
Una pena que no resultara. Como decía él, era la última jugada, el amor de otoño.
Falló. Como todo en mi vida. Siempre. Una falla tras otra.

domingo, 14 de mayo de 2017

Madre Nominal

Será que existen los decretos? Será que mi padre decretó mi futuro desde que yo era pequeña? Con la obvia connivencia de mi madre y hermanos, por supuesto.

Creo que de niña en realidad no me interesaban las muñecas. Prefería jugar con mis hermanos a las bolitas, al trompo y muchos otros juegos que no tenían género, eran universales.

Es raro. Mi madre me hizo ser madre de sus hijos más pequeños y yo asumí el rol sin chistar, incluso me gustaba un poco, aunque sabía que era una injusticia. Como era tan tímida y aislada, al menos ahí tenía un por qué para vivir.

Ya llegada a la adolescencia quería ser linda, querida, admirada, regaloneada. Nunca lo fui. Al contrario. No tuve buen trato, no me quisieron, me ignoraron, me trataron como de segunda categoría, como cenicienta.

Ya llegada a la juventud, todos pololeaban, tenían novios, se casaban. Tenían hijos. Y ahí empecé a sufrir otra vez. Quería hijos. Consideraba que eran el mayor tesoro que se podía obtener; un tesoro que había que cuidar y proteger como leona.

Pero a mí ningún hombre me elegía. Era bonita, interesante, culta, inteligente, divertida… y sin embargo los únicos hombres que se fijaban en mí eran los de la calle, los de los piropos, y eran muchos.

Pasó el tiempo y los decretos de mi padre empezaron a hacerse carne en mí. Desde muy pequeña, imagino incluso que antes de tener yo uso de razón. Había en él ciertos tips que me repetía con regular insistencia:
-       Que cuando nací, la matrona le dijo ‘tuvo una solterona’
-       Que como ‘no era buena con mis hermanos iba a ser una madrastra’
-       Que era muy pesada para que algún hombre se interesara en mí

Y así en ese marco regulatorio fui creciendo y haciéndome un poco más decidida a pesar del terror que seguía sintiendo por él y de la pena de no tener a mi madre aunque viviéramos en la misma casa. Yo sólo servía para hacer las cosas de la casa y para atender las necesidades de mis hermanos hombres, chicos y grandes. Injusticia debió ser el nombre de mi madre.

A cierta edad declaré a la familia que si yo no encontraba un hombre que quisiera estar conmigo, igual iba a tener un hijo y ser madre soltera. Obviamente me catalogaban de loca, mientras se mordían para no decirme cosas más feas. Yo no soportaba la idea de no tener un hijo. Me parecía que lo estéril de mi vida podría trocarse en algo mejor si tuviera de quien ocuparme y sentir amor. Alguien a quien proteger.

Lo hice. Y me significó la expulsión de la familia. Pero a pesar de todo -de la pobreza, de la soledad, del cansancio, del abandono y el desprecio- fui feliz por un tiempo. Disfruté a ese hermoso niño que me nació contra todo pronóstico y contra los deseos de la familia de que mi hijo yo desapareciéramos de la faz de la tierra.

Y así fue que creció, se rebeló y un mal día me maldijo y se alejó de mí, ya por casi cuatro años que no sé de él, a pesar de vivir en el mismo barrio, a dos cuadras el uno del otro.


Feliz día de la madrastra? O de la solterona estéril?

jueves, 11 de mayo de 2017

mejor me hubiera muerto en el parto. o caída del palto?

Y ME TENÍA QUE TOCAR A MÍ

Bien mirado, creo que cuando Adán entregó su costilla a la mujer para que le hiciera compañía (el muy presuntuoso), a mí me tocó una flotante. Cómo se explica si no, que jamás haya llegado a mi vida un HOMBRE DE VERDAD, genuino. He recibido pocos y esos pocos han sido, unos más que otros, grandes pasteles. Qué! Pastelazos!

No soy fea, no soy tonta, no soy mala… entonces por qué? Quién fue el maldito repartidor que me entregó una costilla falsa??


Así como han ido las cosas y ya casi al final del camino, dificulto que el repartidor de pacotilla repare en su tremendo error y recomponga mi situación. O me como algunos pasteles (ya añejos) o muero de hambre. Una de dos. Y encima me toca que yo elijo. Linda la figurita. Como siempre, me tiraron pa'la cola!!


miércoles, 10 de mayo de 2017

de lo que nunca he tenido

por qué mierda nunca nadie quiso sentarse conmigo?? ah?? maldigo mi vida de mierda

Estoy incómoda conmigo misma hace días. Me reconozco en emociones que me disgustan profundamente. Celos, envidia, rabia, rencores, mal. No exteriorizo porque no es hacia una persona o situación particular. Es una acumulación. Es algo largamente vivido. Es lo habitual para mí. Me siento muy abandonada, demasiado. Me enrabia que E no responda mis whatsapp. Me enrabia que P desaparezca como si nada, la falta de cariño total me daña el alma. Me duele constatar demasiado seguido que no tengo buena suerte. Que por una u otra cosa, no me va bien y debo decepcionarme demasiado seguido. De la vida, de la gente, de mí misma… en fin.

Siento que nada pero nada nada de lo vivido ha valido la pena. No recuerdo cosas buenas. Cierro mi mente a los malos recuerdos, tan abundantes en esta vida extraña que me ha tocado vivir. Pero aunque no recuerde detalles ni concreciones, el malestar, la tristeza, la rabia, la decepción están ahí. Y aunque soy una persona nada de rencorosa y que me abueno con la vida mediante apenas un rayito de sol, cuando el tiempo malo sigue y sigue y no viene ni un pedacito siquiera de sol a compensar, me queda la embarrá en mi pobre alma. Estoy HARTA! HARTA DE VIVIR. Si es que a esto se le puede llamar vivir. Pff. Tengo nostalgia de lo que nunca he tenido como dice Serrat o no sé quién